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Parador de Plasencia, atemporal y acogedor

    El Parador de Plasencia está ubicado en el histórico convento de Santo Domingo, construido en el siglo XV. Este impresionante edificio de estilo gótico se caracteriza por sus sólidos muros de piedra y sus elegantes techos abovedados. Su cuidada decoración crea un ambiente acogedor que invita a los huéspedes a recorrer sus corredores y disfrutar de su interior. Tanto la ciudad de Plasencia como el Parador en sí son el punto de partida perfecto para explorar la belleza de la ciudad y la región norte de Cáceres.

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    Hotel y Restaurante Parador de Plasencia

    En el corazón del casco histórico de la encantadora ciudad de Plasencia, en Extremadura, se encuentra el Parador Nacional de Plasencia, un alojamiento ubicado en un antiguo edificio que data del siglo XV. Este lugar cautiva a los huéspedes con sus techos altos, vigas de madera a la vista y hermosos arcos que le confieren un encanto histórico.


    Contacto del Parador Nacional de Turismo de Plasencia:

    Dirección: Pl. de San Vicente Ferrer, s/n, 10600 Plasencia, Cáceres

    Teléfono: 927 42 58 70


    Las habitaciones del Parador de Plasencia se dividen en categorías de doble estándar y doble superior, y se distinguen por su elegante decoración que resalta los muebles antiguos. Algunas habitaciones incluso cuentan con camas con dosel. Todas están equipadas con climatización individual (frío/calor), escritorio, televisión, teléfono y un baño completo con ducha o bañera de hidromasaje. Algunas habitaciones también ofrecen una terraza amueblada con vistas al exuberante jardín, y algunas incluso disponen de una acogedora sala de estar independiente con cómodos sofás.

    Las instalaciones del hotel destacan por conservar la estructura original del edificio, y entre ellas se encuentra un elegante restaurante en la planta baja, donde los visitantes pueden deleitarse con platos de la deliciosa cocina extremeña. Además, hay un encantador bar ubicado en la antigua bodega del convento, donde se puede disfrutar de una copa acompañada de música en vivo. También cuenta con una cafetería y una zona de relajación que incluye jacuzzi y gimnasio para aquellos que deseen mantenerse en forma durante su estancia. El hotel cuenta con una espectacular terraza, amplios jardines y una piscina al aire libre con tumbonas para relajarse. Además, se ofrecen cuatro magníficos espacios para la celebración de reuniones y banquetes, los cuales conservan los techos abovedados, los arcos y las paredes de piedra. Estos espacios tienen una capacidad máxima de 175 personas y se brinda servicio de equipamiento audiovisual, catering y menús especiales.

    El personal del hotel está disponible las 24 horas del día y ofrece servicios como recepción, información turística, cambio de moneda, venta de entradas, guardaequipajes, servicio de lavandería y almuerzos para llevar. El acceso al parking privado se realiza por la Ronda Higuerillas, por la parte trasera del Parador Nacional de Turismo.

    Historia del edificio

    Existe una antigua leyenda que atribuye el origen de este convento donde se ubica el Parador de Turismo de Plasencia a un milagro de San Vicente Ferrer. Sin embargo, otros consideran que su construcción fue simplemente una muestra de la inmensa riqueza y poder de los duques de Plasencia, quienes, con su mecenazgo, consolidaron el prestigio de su linaje.

    El actual Parador Nacional Plasencia se encuentra ubicado en el antiguo convento de San Vicente Ferrer, formando parte de un impresionante conjunto monumental que incluye también la iglesia de Santo Domingo y el palacio Mirabel de la familia Zúñiga. Fueron precisamente los Zúñiga, benefactores y constructores del convento a finales del siglo XV, quienes dejaron su huella en esta imponente edificación.

    Al acceder al Parador de Plasencia, el visitante se encuentra frente a la fachada de la iglesia y, a su izquierda, a través de un porche con dos arcos de medio punto, se adentra en el antiguo convento. Este edificio de estilo tardogótico está compuesto por un claustro, una sala capitular y un refectorio. La sala capitular, una de las partes más antiguas, presenta una arquitectura gótica y se encuentra dividida en dos estancias, una cuadrada y otra hexagonal, separadas por una puerta abocinada y cubiertas por bóvedas estrelladas.

    El Parador de Turismo Nacional de Plasencia conserva numerosos elementos originales, como el primitivo artesonado del bajo claustro, restos de pinturas murales, en el refectorio, de estilo renacentista y de forma rectangular, el púlpito y el friso de azulejos talaveranos policromados del siglo XVI. En el piso superior, se ubicaba una magnífica biblioteca, ya que este convento albergó cátedras de Teología, Doctrina y Arte. Bajo ella, se encuentra la antigua bodega conventual excavada en la roca.

    Cuenta la leyenda que Juan de Zúñiga, hijo de los duques de Plasencia, falleció repentinamente cuando era aún un niño. Su madre, Leonor de Pimentel, suplicó a San Vicente Ferrer, quien recién había sido canonizado, por la vida de su hijo, y milagrosamente, el niño resucitó justo antes de ser enterrado. Agradecidos por este suceso, sus padres fundaron el convento. Más allá de esta leyenda, que puede carecer de veracidad histórica, Juan de Zúñiga se convirtió en una figura destacada en la España de su época. Nombrado Gran Maestre de la Orden de Alcántara, de la cual fue su último maestre, participó en la toma de Granada junto a los Reyes Católicos y llegó a ser arzobispo de Sevilla. Además, probablemente fue el mecenas literario más destacado de su tiempo. Amigo y protector de Antonio de Nebrija, quien escribió su famosa gramática y diccionarios en el palacio que Juan de Zúñiga poseía en Zalamea de la Serena (Badajoz), lugar que se consideraba la verdadera corte literaria de Castilla y donde se realizaron algunos de los más hermosos manuscritos miniados del siglo XV.

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