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Historia de Plasencia, un viaje en el tiempo

    La ciudad de Plasencia, situada en la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura, es un verdadero tesoro histórico que invita a los visitantes a sumergirse en su pasado milenario. Con sus impresionantes monumentos, calles empedradas y murallas centenarias, Plasencia es un destino fascinante para los amantes de la historia y la cultura.

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    Historia de Plasencia, un recorrido por sus orígenes

    La historia de Plasencia se remonta a tiempos prehistóricos, cuando la zona estaba habitada por diferentes culturas, como los vettones y los romanos. Sin embargo, fue durante la época medieval cuando la ciudad adquirió un mayor protagonismo. En el siglo XII, el rey Alfonso VIII de Castilla fundó la ciudad como un enclave estratégico en la frontera entre los reinos de Castilla y León.  En el escudo dado a la ciudad del Jerte se podía leer el lema: Ut placeat Deo et hominibus (para agradar a Dios y a los hombres), de ahí viene el nombre de Plasencia.

    La ciudad de Plasencia fue diseñada siguiendo un trazado regular, con calles rectas que convergían en la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad. Durante el siglo XIII y XIV, Plasencia experimentó un gran crecimiento, convirtiéndose en un importante centro político, económico y cultural de la región.

    Uno de los aspectos más destacados de la historia de Plasencia es su impresionante sistema de murallas. Construidas entre los siglos XII y XIV, estas murallas rodean el casco antiguo de la ciudad y ofrecen una vista panorámica espectacular. Caminar por las antiguas murallas es como viajar en el tiempo y admirar la arquitectura defensiva medieval.

    La catedral de Plasencia, dedicada a Santa María, es otro símbolo importante de la ciudad. La construcción de la catedral comenzó en el siglo XIII y se prolongó durante varios siglos, lo que dio lugar a una combinación de estilos arquitectónicos, principalmente gótico y renacentista. Su imponente fachada, sus esbeltas torres y su interior ricamente decorado hacen de la catedral uno de los principales atractivos turísticos de Plasencia.

    Además de la catedral, Plasencia cuenta con numerosos palacios y casas señoriales que reflejan su rica historia. El Palacio Episcopal, construido en el siglo XV, destaca por su arquitectura gótica y su hermoso patio interior. Otro palacio destacado es el Palacio Carvajal, de estilo renacentista.

    A lo largo de los siglos, Plasencia ha sido escenario de diferentes acontecimientos históricos. Durante la Guerra de la Independencia, la ciudad fue ocupada por las tropas francesas, dejando huellas en su patrimonio arquitectónico. En el siglo XX, Plasencia experimentó un crecimiento urbano significativo, ampliando su perímetro más allá de las antiguas murallas.

    Hoy en día, Plasencia es una ciudad que combina su rica historia con una vida moderna y dinámica. Sus calles están llenas de vida, con tiendas, restaurantes y cafés que invitan a los visitantes a disfrutar de su encanto. Además, la ciudad acoge numerosos eventos culturales y festividades a lo largo del año, como la Feria de Plasencia y la Semana Santa, que atraen a turistas de todo el mundo.

    En resumen, la historia de Plasencia es un viaje fascinante a través de los siglos. Sus monumentos, murallas, palacios y calles empedradas nos hablan de un pasado rico y vibrante. Visitar Plasencia es adentrarse en la historia de Extremadura y descubrir la grandeza de una ciudad que ha dejado huella en cada piedra.

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